Cómo dar valor añadido a mi producto en el mercado internacional

Introducir tu producto o servicio en el mercado internacional es ahora mucho más sencillo que hace unos años gracias al impulso que otorga el canal online y la digitalización. Sin embargo, mantenerse a lo largo de los años o incrementar el posicionamiento de marca de tu empresa es una tarea mucho más complicada.

La competitividad se multiplica por mil (y dependiendo de qué producto o servicio ofertemos mil se quedará corto) cuando decidimos dirigirnos al mercado internacional, en consecuencia, para obtener el éxito esperado debemos dirigirnos con algo más que resto.

Cómo dar valor añadido a mi producto en el mercado internacional

Si no somos una multinacional con un largo recorrido internacional entrar en una guerra de precios con nuestros competidores no es la mejor opción para nosotros, pues no estamos a la altura actualmente para hacer frente a su política de precios.  La solución es aportar un valor añadido, algo que nos diferencie del resto, esa característica que sólo tendremos nosotros y que hace que elijan nuestro producto o servicio por delante de otros.

 

¿QUÉ ENTENDEMOS POR VALOR AÑADIDO DE UN PRODUCTO?

 Cuando hacemos referencia al valor añadido de un producto o servicio hablamos de la característica o conjunto de estas  que hacen que el bien ofertado sea más atractivo para el consumidor frente a los de la competencia

Es un concepto subjetivo, no es una característica necesaria, sino algo ADICIONAL a este. Algo que nos identificará  entre el resto de productos similares del mercado, que aumentará el valor comercial del mismo y que hará que el cliente nos elija por delante de la competencia.

 

BENEFICIOS QUE PUEDE APORTARTE IDENTIFICAR Y DEFINIR EL VALOR AÑADIDO DE TU PRODUCTO

El principal beneficio de identificar y definir el valor añadido del producto o servicio de tu empresa  es el aumento del valor comercial que este tendrá en todos los mercados en los que se encuentre presente.

Recordemos que el valor añadido es esa característica o características adicionales que dotan a nuestro producto de lo que coloquialmente se conoce como “Ese no sé qué, que qué se yo” que atrae a los clientes y los convence para elegirlo frente a la competencia.

Pero además de esto, los 3 principales beneficios aportar dar un valor añadido a nuestro producto o servicio son:

COMO DAR VALOR AÑADIDO A MI PRODUCTO EN EL MERCADO INTERNACIONAL

¿CÓMO DETERMINAMOS EL VALOR AÑADIDO DE NUESTRO PRODUCTO PARA EL MERCADO INTERNACIONAL?  

Pongamos un ejemplo: Somos una empresa dedicada a la producción y comercialización de queso manchego y queremos dirigirnos al mercado japonés. 

¿Cuántos tipos de quesos pueden comercializarse actualmente en Japón? Y ¿Quesos manchegos?, ¿Qué le gusta al consumidor japonés?, ¿prefieren algún tipo de embalaje en concreto?…

La competencia de nuestra empresa es inmensa, pero debemos encontrar ese valor o característica que diferencia nuestros quesos del resto.  Puede ser la procedencia de nuestro producto, la elaboración, la promoción que hagamos en los diferentes puntos de venta, la atención al cliente, condiciones de entrega, el packaging de este cuando lo recibe el cliente…

1)            INVESTIGACIÓN PREVIA: ¿DÓNDE VOY? Y ¿A QUIÉN ME DIRIJO?

El valor añadido se genera en la mente de los consumidores, como hemos comentado anteriormente es algo subjetivo, este dependerá de sus gustos, necesidades y expectativas frente a un producto determinado.

 

Cuando decidimos adquirir un producto o servicio lo analizamos de manera personal y la comparación que realizamos con la competencia en muchas ocasiones no se limita al valor económico sino al uso particular: “¿Qué uso le voy a dar yo?”.

 

Así mismo, debemos tener en cuenta que un consumidor español no es parecido a uno japonés esto hace que determinar el valor añadido de nuestro producto para el mercado internacional requiera una investigación previa.

 

Te recomendamos la lectura de este artículo: Marketing internacional: Cómo elegir mi mercado objetivo.

 

2)            ¿QUÉ TIPO DE VALOR AÑADIDO PUEDE TENER MI PRODUCTO O SERVICIO?

  1. Bajo valor añadido: Producto o servicio cuya transformación para agregar valor añadido es mínima. A penas requiere procesos productivos o grandes conocimientos. Un ejemplo de un producto con bajo valor añadido es una barra de pan. 
  2. Medio valor añadido: En este caso el proceso de elaboración y los conocimientos necesarios para agregar este valor añadido son mayores que en el anterior. Un ejemplo sería un jersey de lana.
  3. Alto valor añadido: Agregar un alto valor añadido a un producto o servicio requiere altos niveles de conocimiento y un proceso productivo mucho más complejo. Un ejemplo sería, el jersey de lana anterior pero en este caso con materiales ecológicos y veganos.

 

3)            ¿CÓMO GENERO EL VALOR AÑADIDO DE MI PRODUCTO O SERVICIO?

Una vez que hemos determinado a donde nos dirigimos y el perfil de cliente de nuestro producto o servicio, hemos determinado y estudiado el valor añadido que tendrá nuestro producto podemos comenzar a planificar las diferentes estrategias que seguiremos para generar este valor añadido.

Algunas de las medidas más habituales y efectivas que se usan para otorgar este valor añadido son:

  1. SERVICIO DE ATENCIÓN AL CLIENTE: Dar respuesta rápida y resolutiva a todas dudas y problemas de tus clientes.
  2. GENERAR CONTENIDO ÚTIL: Aportar información y contenido útil a tus clientes: temas de actualidad, consejos e ideas de uso de consumidores actuales, etc.
  3. RECONOCIMIETOS: Haz que tus clientes actuales y futuros clientes se sientan especiales. Crea una comunidad, reconoce la antigüedad y prémiala a través de recompensas especiales para cada uno de ellos.
  4. ENVASE, PACKAGING Y EMBALAJE: Es lo primero que ve el consumidor cuando recibe un producto, es un factor que debe ser igual de cuidado que el resto de elementos. Crear un envase reutilizable o atractivo a la vista puede convertirse en un gran valor añadido del producto.
  5. SISTEMA DE PAGO, ENVÍO Y SERVICIO POST VENTA: Estos tres factores pueden cambiar la forma en la que los consumidores perciben nuestra empresa. Ofrecer todos los sistemas de pago posible, incluido fraccionado. Respecto al envío y servicio post venta incluir siempre que se pueda las condiciones más ventajosas para el consumidor. Pensar en todo momento en facilitar el proceso de compra, adquisición y devolución del producto.

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